Durante mucho tiempo, nos dijeron que no. Que el amor LGBTQIAP+ era demasiado — demasiado extraño, demasiado trágico, demasiado imposible. Que no tenía lugar en las grandes historias. Que solo podía existir en rincones específicos de la literatura, como un apéndice o una nota al pie. Pero la verdad es simple e innegociable: el romance queer no solo es posible — es necesario.